La mayoría de los artistas no esperan hasta cumplir los 62 para entregar su primer álbum oficial en solitario, pero Ray Davies nunca ha sido predecible. Davies lleva la contraria al mundo del rock por excelencia, obstinado, a veces en detrimento de su propio arte o profesión. Esta naturaleza obstinada se extiende hasta el mismo sonido de su debut en solitario, 'Other People's Live', un brillante álbum, hervido a fuego lento en el estudio. Suena unos 16 años fuera de tiempo. No es ningún álbum concepto, pero los temas se mantienen unidos y su mirada crítica irónica permanece intacta. Davies presenta una colección de relatos y bocetos de personajes que suenan como pequeños cuentos. Hay humor, ironía, sentimentalismo, observación cuidadosa, todo ello envuelto en palabras meticulosamente elaboradas, como la música. Hay algo de los Kinks ('Is There Life After Breakfast?' y el absurdo 'Stand Up Comic'), pero no escrito como una emulación consciente de su pasado, sino que regresa a sus puntos fuertes y búsca nuevas salidas en su estilo característico. Por encima de todo, Ray Davies suena comprometido como escritor y músico de una manera que no ha hecho en años.