Historias De Rock


Gato Perez



GATO PEREZ

Javier Patricio "Gato" Pérez nació el 11 de abril de 1951 en Buenos Aires (Argentina). En 1966 la familia se trasladó a Barcelona, donde transcurriría el resto de su vida. Sus primeros contactos con el rock & roll y los automóviles, dos de sus grandes pasiones, los tuvo en la boyante sociedad bonaerense de principios de los años sesenta. Cuando llega a Barcelona se encuentra con la explosión mod (Sírex, Mustang, Gatos Negros, etc.), a la que si­guió (tras la llegada del soul) la onda progresiva y underground (Máquina! Pau Riba, Sisa). Bajo la influencia de Taj Mahal, Toti Soler y Xavier Batllés, Gato Pérez (que había estado probando diversos géneros) forma un grupo de country rock, Sloblo (de SlowBlow), bajo la influencia del Dylan de 'Nashville Skyline' y 'Self Portrait'. En 1973 llega Zeleste y la explosión de la onda layetana. Rafael Moll, Ignasi Borbonet y Gato compondrán la troika rectora de un nuevo sello discográfico (Zeleste-Edigsa) que con sus treinta elepés en el período 1974-1978 recogió lo mejor (y lo peor) de aquella onda layetana, en la que había una tremenda dependencia de jazz rock y muchos titubeos formales, re­cogidos en disco como si se tratara de obras logradas. Uno de estos grupos es Secta Sónica, en el que se reencuentran Rafael Zaragoza "Zarita" y Gato Pérez, que tantas aventuras habían intentado en los años anteriores.

Gato Pérez se metió en Secta Sónica un poco a remolque de las circunstancias mientras buscaba su propia vía expresiva para contar en tres minutos las historias que se le ocurrían; sin embargo, no acababan de satisfacerle ni el pop, ni el rock de raíces británicas, ni la sosería de los can­tautores. Secta Sónica publicó dos elepés 'Fred Pedralbes' (1977) y 'Astroferia' (1977), en los que entre el hard rock jazz que domina en las grabaciones pueden rastrearse las primeras muestras del estilo que hará a Gato famoso. Cancio­nes como 'Violentos los Correas' o 'Malam­bo por Rafael Barrett'. En 1977, descubre la rumba en la Fiesta Mayor de Gracia, antigua villa absorbida a principios de siglo por Barcelona. Así des­cribe él ese descubrimiento: "Aquella no­che feliz se me cayó la venda de los ojos y descubrí algo indudable: si los yankis tie­nen el rock y los negros el blues, si los andaluces tienen el flamenco y los jamai­canos el reggae, si los cubanos tienen el son y los colombianos la cumbia, el ritmo por excelencia de Barcelona es la rumba...' Frente a la canción española tradicional, que suele estar aflamencada, basarse en la copla y contar temas duros, traiciones, penas de amor, la vida agobianté, sin swing, sólo dramatismo, hecha para desahogar­se, la rumba catalana está hecha para bai­lar y divertirse; casi nunca cuenta penas y cuando lo hace es en tono irónico. Sin embargo, antes de lanzarse por los caminos de la rumba fueron necesarios unos años de aprendizaje en los que Gato Pérez se dedicó a tocar el bajo como mú­sico acompañante de todo aquel que le contrató. Durante estos años, los ritmos fríos de la onda laietana dieron paso a los ritmos calientes de la música salsera. Fue un buen momento para poner en marcha una aventura rumbera como la de Gato Pérez, que tuvo su debut discográfico con el elepé 'Carabruta' (1978), al que siguieron 'Romesco' (1979), 'Atalaya' (1981), 'Prohibi­do maltratar a los gatos' (1982), 'Flaires de Barcelunya' (1982-1983), 'Música' (1983), 'Ke imbenten eyos' (1984), 'Gato por gato' (1986), 'Ten' (1988) y 'La rubia del bar' (1986, banda sonora de la película de Ventura Pons del mismo título).

El disco 'Ke imbenten eyos' muestra a un Gato que se ha pasado al tecno en lo musical sin renunciar a sus textos habitua­les. Tendencia que proseguirá en sus dis­cos siguientes. Y el 18 de octubre de 1990, la máquina se rompe, como había cantado años atrás: Se fuerza la máquina, de noche y de dia y el cantante, con los músicos, se juegan la vida. Y Gato Pérez muere dejando dos elepés inéditos, y un ambiente de pesar e incre­dulidad. Porque no es corriente que un músico muera a los treinta y nueve años de un ataque al corazón en su cama, cuando lleva una vida tranquila sin vicios ni excesos de drogas, ni alcohol. Murió sin poder cumplir su promesa de correr en rallies de tierra hasta los cincuenta o los sesenta años, como era su deseo.

DISCOGRAFIA:

1978- Carabruta
1979- Romesco
1981- Atalaya
1982- Prohibido Maltratar a los Gatos
1983- Flaires de Barcelunya
1983- Música
1984- Ke Imbenten Eyos
1986- Gato x Gato
1986- La Rubia del Bar
1987- Ten
1990- Fenicia

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