HISTORIAS DE ROCK


HAWKWIND

Hawkwind
Formados en 1969 en Inglaterra
ESTILOS: Art Rock, Hard Rock, Heavy Metal, Prog-Rock, British Psychedelia, Psychedelic-Garage
MIEMBROS: Adrian Shaw, Alan Davey, Alan Powell, Andy Anderson, Bridget Wishart, Clive Deamer, Danny Thompson, Dave Anderson, Dave Brock, Del Dettmar, Dikmik, Fred Reeve, Ginger Baker, Harvey Bainbridge, Huw Lloyd-Langton, John Harrison, Keith Hayles, Lemmy, Martin Griffin, Mick Slattery, Nik Turner, Paul Hayles, Paul Rudolph, Richard Chadwick, Rob Heaton, Robert Calvert, Ron Tree, Simon House, Simon King, Stacia, Steve Swindells, Terry Ollis, Thomas Crimble, Tim Blake
SITIO WEB: http://www.hawkwind.com


BIOGRAFIA

En el curso de los primeros años setenta, mientras el espíritu optimista del idealismo hippie típico de los años sesenta iba menguando, algunas bandas inglesas se encargaban de mantener bien alta la bandera de la fantasía musical del freak. Si Pink Floyd eran el típico ejemplo de fidelidad a las raíces psicodélicas, y los Pink Fairies se aproximaban al hard rock, Hawkwind trasladaron la simpática locura del freak estadounidense a la fría y comedida Inglaterra. Definidos de inmediato como la última de las bandas underground, Hawkwind tocaban allí donde tenían la posibilidad de hacerlo. Al principio su música y su imagen se basaban en las experiencias del rock espacial de los primeros Pink Floyd. Los temas eran larguísimos, los riff repetitivos e hipnóticos, las letras muy impregnadas de fantasía y ficción científica. Eran estrellas de la prensa underground pero no en los demás medios, a causa de que el grupo se negaba a moderar su imagen de alienígenas espaciales, inclinados a las drogas. Hawkwind nacieron en 1969 con el nombre de Group X, bajo la dirección de Dave Brock (guitarra y voz), Nick Turner (saxo) y Mick Slattery (guitarra).

Junto a ellos, el bajista John Harrison, el batería Terry Ollis y el extrovertido Dik Mik, personaje destinado a ocuparse de los trucos electrónicos que harian los show en directo más especiales. La banda debutó en el otoño de aquel año, obteniendo un discreto éxito. La fama que cosecharon y una demo tape les procuraron un contrato con United Artists. Al poco tiempo cambiaron su nombre por Hawkwind. Su primer álbum, 'Hawkwínd', apareció en la primavera de 1970. Coincidiendo con el mítico festival de la isla de Wight, en agosto, el grupo tuvo un día de mediano éxito. Como protesta por los altos precios de las entradas para aquel concierto, Hawkwind organizaron un show gratuito, precisamente el mismo día del gran concierto; Nick Turner atraía la atención de los presentes tiñéndose el rostro con plata. Cuando apareció 'In search of space', su segundo elepé, el grupo ya se había ganado un notable número de seguidores, especialmente dentro del movimiento hippie inglés, ya en franco declive. La última oportunidad para los hippies en Inglaterra fue el gran concierto de Glastonbury Fayre, un pequeño Woodstock inglés. Para aquel show, Dave Brock, que se hallaba en delicadas condiciones de salud, fue sustituido por Bob Calvert, poeta de la era espacial que supo convertirse pronto en un miembro estable de la banda.

Pero lo que centró todavía más la atención sobre el show de Hawkwind fue la aparición de Stacia, una bailarina que visualizaba, con la danza, la atmósfera creada por el grupo y que no ocultaba ninguno de sus encantos. Con la llegada de lan Lemmy Kilminster (Rockin Vicars, Sam Gopal y Opal Butterfly) como bajista y cantante, Hawkwind multiplicaron su energía y ganaron en imagen. El golpe de suerte, comercialmente hablando, llegó casi por casualidad; se trataba de un tema contenido en un disco en directo publicado después de algunas actuaciones en conciertos alternativos. El álbum era 'Greasy trucker's party', el tema 'Silver machine', una intensa y ruda muestra del heavy metal de la época, que, sin embargo, tenía un estribillo tan apetecible como para convertirse en una bomba. Con las ganancias obtenidas gracias a su tercer puesto en las listas el grupo organizó el gigantesco 'Space Ritual Tour'. 'Doremí fasol latido', su tercer álbum, coincidió con el inicio de la gira, que supieron inmortalizar en el doble álbum en directo 'Space ritual'. El siguiente intento de escalar las listas con un single fracasó; quizá la elección de hablar de terrorismo en un tema para las listas no ayudó mucho a Hawkwind.
En 'Warrior on the edge of time', disco de 1975, también asoma la cabeza Michael Moorcock, admirador del grupo y famoso escritor de ciencia ficción que luego colaborará con los estadounidenses Blue Oyster Cult. Pero la fortuna que, más o menos, habían conservado desde sus inicios les volvió la espalda en el momento en que Lemmy, arrestado como sospechoso de tenencia de cocaína, en el umbral de una importante gira estadounidense, se vio forzado a dejar el grupo. Su sustituto, Paul Rudolph, ex Deviants y Pink Fairies, no poseía su carisma ni su talento musical. A medida que el sonido de Hawkwind se pulió, acortando la duración de sus temas y resultando cada vez más agradable al público convencional, algunos de sus miembros se fueron perdiendo por el camino; en el décimo álbum, 'Quark, strangeness and charm' (1977), sólo quedaban Brock y Calvert. En 1978, Brock, insatisfecho con el resultado, disolvió el grupo. Se constituyó una nueva banda, Hawklords, en la que aún resistía Calvert, quien, sin embargo, pronto la abandonó. En 1988 falleció víctima de un paro cardíaco.

Poco más de un año después, una banda llamada nuevamente Hawkwind se presentaba como atracción principal en el Futurama festival de Leeds, presentando por primera vez un láser en escena. Naturalmente era Dave Brock quien dirigía al conjunto. Hawkwind se ganó un puesto en el corazón de los viejos fans de la psicodelia británica y, por otro lado, al grupo no le faltó el cambio generacional necesario para la supervivencia. En los años ochenta, Hawkwind han seguido publicando álbumes de fortuna desigual, pero sin sufrir nunca un excesivo abandono por parte del público. Poco recordados como ejemplo de banda psicodélica progresiva, Hawkwind son unos supervivientes de los sesenta, un raro ejemplo de continuidad olvidado por la mayoría del público y la prensa. No se puede descartar que, antes o después, produzcan otra 'Silver machine'.