Historias De Rock


Mahalia Jackson



MAHALIA JACKSON

En 1951 Mahalia Jackson, la reina de las cantantes de gospel, tenía cuarenta años y estaba en la cúspide de sus posibilidades in­terpretativas. La gran artista fes­tejó aquel cumpleaños partici­pando en el Ed Sullivan Show. Después dio un gran concierto en el Carnegie Hall neoyorquino. Su público deliraba por su ilu­minación bíblica y por la pasión que imprimía a su canto, una re­ligiosidad profunda, pero tam­bién el orgullo de una raza que no dudaba en exteriorizar men­sajes políticos. Dentro de esta di­mensión se entiende (y la crítica nunca dejó de hácerlo) la fide­lidad de Mahalia, aunque siem­pre como cantante de gospel, a la gran tradición del blues y del soul, que constituiría la naciente inspiración que tomaron tantos cantantes de música negra. Jackson nació en 1911, el 16 de octubre, en Nueva Orleans, la ciudad del sur de Estados Unidos en la que surgiría el jazz y donde se concentra una humanidad multiétnica que incluye negros, franceses, criollos, etc. En esta mez­cla de culturas diversas, Mahalia vivió su infancia de hija de los ba­rrios pobres, escuchando las his­torias de sus antepasados. Todas giraban en torno al trabajo duro, a la miseria y a la fe religiosa como única fuerza capaz de ayu­dar a superar las adversidades de cada día. Y así se desarrolló en ella no sólo la vocación artística que la convertiría en la mayor cantante de la historia del gospel, sino también un interés por los problemas sociales de su gente que la llevaría a unirse a la causa de Martin Luther King. En 1963 fue una de las protagonistas más emblemáticas de la histórica mar­cha sobre Washington, en la que participó cantando en las escali­natas del Lincoln Memorial sus himnos de esperanza y de amor.

Mahalia se educó en la religión de sus abuelos. Los suyos iban a la iglesia todos los días, y con ellos aprendió los himnos sagra­dos que los esclavos cantaban en las plantaciones de algodón. Los domingos Mahalia cantaba en el coro de la iglesia, y allí adquirió su formación musical. Dos músicos que habían traba­jado con la gran intérprete de blues Ma Rainey la animaron a afinar y definir el estilo de canto que la haría famosa, un canto lleno de sentimiento, tensión rítmica y pasión. Y también a perfeccionar el timbre bellísimo de una voz de contralto que sería comparado al de Bessie Smith, si bien, Mahalia siempre rechazó ser considerada una intérprete de blues o jazz, prefiriendo mantenerse fiel a pesar de algunas incursiones en el terreno profano, como en la magnífica 'You’ll never walk alone?, a su antigua vocación de cantante religiosa. Sin embargo, sería precisamente Bessie Smith el primer modelo en que, aún adolescente, se inspiró Mahalia, escuchando sus discos a escondidas para no encolerizar a su padre, un predicador que quería que su hija se dedicase exclusivamente a la música de inspiración divina. Cuando Mahalia apenas había cumplido los cinco años murió su madre y la niña fue confiada a unos tíos suyos que la educaron en el trabajo duro y en la religión aún más severamente de lo que lo habían hecho sus padres. Pero los horizontes musicales de Mahalia empezaron a ampliarse. La música, en Nueva Orleans, es una realidad omnipresente, se respira en el aire y en la calle, en la iglesia y en todas partes. De modo que, además de los discos de Bessie Smith, Mahalia descubrió poco a poco los de Ma Rainey y Mamie Smith, el ragtime, el dixieland, el blues que se escuchaba en los cabarets, los bares y los barcos que reco­rrían el Mississippi. Bastaba con salir a la calle o con asomarse ala ventana para escuchar a alguna de las muchas bandas callejeras.

En 1928, con diecisiete años, Mahalia Jackson dejó el profun­do Sur para ir en busca de la for­tuna a Chicago, la capital de Illi­nois, que después se convertiría en la capital del blues eléctrico. Eran muchos los negros que se trasladaban a Chicago, concen­trándose, mayoritariamente, en la periferia del sur de la metró­poli. Allí fue donde la joven en­contró casa, consiguiendo tam­bién entrar a formar parte del coro de una iglesia, la Greater Salem Baptist Church. El grupo que acogió a Mahalia se llamaba Johnson Gospel Singers. En la época de la gran depresión el grupo fue invitado a actuar al margen de su iglesia baptista, que constituía su escenario ideal, para cantar en otras iglesias que no podían permitirse tener coro propio, o en manifestaciones de carácter social para la recolecta de fondos para los pobres, las familias sin hogar y los desocupados. Luego los Johnson Gospel Singers fueron invitados más allá de los confines de Chicago. Y en aquellos conciertos Mahalia llamaba la atención por su voz profunda y fuerte, que destacaba claramente de las de sus compañeros. Cuando la gran cantante cumplió los veinte años, en 1931, obtuvo un notable éxito personal en las convenciones baptistas de St. Louis y Cleveland. Su notoriedad comenzó a extenderse. La pureza con que afrontaba y hacía suyo el lenguaje del gospel y sus dotes técnicas y vocales hicieron que sus intervenciones en manifestaciones religiosas, culturales y sociales fueran cada vez más solicitadas, hasta el punto de obligarla a viajar continuamente de una costa a otra. Esta actividad, cada vez más frecuente, ofrecía por el momento más satisfacciones morales que económicas. De modo que, para poder sobrevivir, la joven cantante tuvo que desempeñar, compaginándolas con su actividad musical, las tareas más humildes y dispares. Fue canguro, sirvienta, la­vandera. Entre tanto desarrolló un olfato para los negocios que no chocaba con sus ideales o su religión. Cuando fuera famosa y rica, abriría primero un salón de belleza y después una floristería, afirmando que la belleza física y la naturaleza son dones de Dios que hay que cultivar con amor.
Ya consolidada su notoriedad, Mahalia decidió intentar la carre­ra discogràfica. Un empleado de Decca, que había oído hablar mucho de ella y que fue a escu­charla a un concierto, le propuso un contrato. En 1937, con veintiséis años y un currículum de casi diez años de carrera, Mahalia Jackson grabó su primer plástico, siendo acompañada por Estelle Alien al piano y al órgano. Aquel tema era 'God’s gonna separate the wheat from the tares'. Fue el principio de una discografía que tendría posteriores y más afortunadas expresiones en temas como 'Move on up a little higher', grabada para Apollo y vendedora de millones de copias. Ya había dado el salto a la fama. A Mahalia no le quedaba más que continuar aceptando las numerosas ofertas de trabajo que le hacían en todo el país. Su celebridad creció hasta alcanzar su cénit a principios de los años cincuenta. Mahalia fue invitada al gran simposium que tuvo lugar en 1950 en el Music Inn de Massachusetts. Luego tuvo lugar su actuación en el programa televisivo más popular de Estados Unidos, el ya citado show de Ed Sullivan, una actuación que la consagró definitivamente como estrella, preparando el camino para su ingreso como solista oficial de la National Baptist Convention y para su triunfal debut en el Carnegie Hall.

América comenzó a quedarse un poco pequeña para un éxito que, discogràficamente, ya había superado sus fronteras. Así fue como, en 1954, aquella mucha­cha de Nueva Orleans se subió en un avión que la llevó a Europa, donde tuvo lugar una gira de gran éxito. De vuelta en Chicago, una radio de la ciudad de Illinois, la WBBM, ofreció a Mahalia dirigir un programa propio que al año siguiente pasaría de la onda corta a la televisión. Entre tanto, la cantante firmó un nuevo contrato discogràfico, esta vez con Colum­bia, y en sus discos ya participaban músicos de fama mundial, como Percy Faith. En 1957 y en 1958 triunfó en el Newport Jazz Festival, y su apasionada versión de 'The Lord’s praye' cerraba Jazz on Summer’s Day, una película so­bre el festival de 1958. En el mis­mo año, y también en Newport, Jackson grabó junto al gran Duke Ellington, 'Black, brown and beige', declarando a la prensa que consideraba a la banda del Duque, no una orquesta de jazz, sino una institución sagra­da. Con esto conciliaba su in­nato sentido de lo divino con un cierto desconocimiento del jazz, a cuyos músicos, sin embargo, nunca dejó de escuchar. También en 1958, el año deci­sivo de su carrera, Jackson de­butó en el cine, en Saint Louis blues, la película que narraba la historia del gran compositor W.C. Handy, interpretado por otro mito de aquellos años, Nat King Colé. Entre los años cin­cuenta y sesenta Mahalia siguió recorriendo el mundo con sus conciertos de gospel, grabando discos de éxito e interesándose cada vez más por los movimien­tos pro derechos civiles, influida positivamente por la amistad que la unía al reverendo Martin Luther King. Cuando J.F. Kennedy llegó a la presidencia de Estados Unidos, Jackson fue invitada a la ceremonia de investidura para cantar 'The stars planged banner'. Luego participó, cantando, en la marcha de Washington y actuó en las reuniones organizadas por Martin Luther King.

Respecto a su vida privada, se casó con Isaac Hockenbull, del que se separó después para ca­sarse, a mediados de los sesenta, con Sigmund Galloway. Por en­tonces, exactamente en 1966, sepublicó su autobiografía, titulada 'Movin’ on up'. Murió a los 61 años en Chicago.

DISCOGRAFIA:

1955- The World's Greatest Gospel Singer
1955- Sweet Little Jesus Boy
1956- Bless This House
1957- In The Upper Room With Mahalia Jackson
1958- Black, Brown and Beige
1958- Silent Night, Holy Night
1958- Newport 1958
1958- Just As I Am
1959- No Matter How You Pray
1959- Great Gettin' Up Morning
1959- Mahalia
1960- The Power and the Glory
1960- Come On Children, Let's Sing
1960- I Believe
1960- Christmas With Mahalia Jackson
1961- Everytime I Feel The Spirit
1962- Recorded in Europe During Her Latest Concert Tour
1962- Silent Night: Songs for Christmas
1962- Great Songs Of Love And Faith
1963- Let's Pray Together
1963- Make A Joyful Noise Unto The Lord
1963- In The Upper Room
1965- Mahalia
1966- Spiritual Gospel
1966- Mahalia Sings
1966- Stille Nacht
1967- In Concert Easter Sunday, 1967
1967- My Faith
1968- Sings the Best-Loved Hymns of Dr. M.L. King
1968- Christmas with Mahalia
1968- A Mighty Fortress
1968- You'll Never Walk Alone
1968- Garden Of Prayer
1969- Welcome To Europe
1969- Sings The Gospel Right Out Of The Church
1970- What The World Needs Now
1970- Abide With Me
1970- Silent Night
1972- Lord Don't Let Me Fall
1973- God Answers Prayers

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