HISTORIAS DE ROCK


WILLIE DIXON

Willie Dixon
Nacido el 1 de Julio de 1915 en Vicksburg, Misisipi
Fallecido el 29 de Enero de 1992 en Burbank, California
ESTILOS: Chicago Blues, Electric Chicago Blues, Regional Blues, Acoustic Chicago Blues, Electric Blues, Slide Guitar Blues, Piano Blues, Early R&B, Jive, Jump Blues
MIEMBRO DE: The Big Three Trio


BIOGRAFIA

Ciento treinta kilos. Una voz de barítono que no necesita micrófono para hacerse oír. Es Willie Dixon, una de las leyendas vivientes del blues, el músico que añadió otro término a la palabra blues: «rhythm». Su personalidad está sintetizada en una estrofa de uno de sus temas: «Tengo el blues, pero soy condenadamente cauteloso si he de llorar.» Y, en efecto, no se encuentran rastros de inútiles lloriqueos en sus canciones, sino auténticas crónicas urbanas. Dixon es oriundo del delta, exactamente de Clarksdale, Mississippi, donde nacería en 1915, aunque también encontró su patria en el Southside de Chicago. Enérgico, casi perverso, creció en el gueto trabajando como peón y botones, cocinero e incluso como púgil. Precisamente sobre el ring descubrió que podía ganar fácilmente hermosos billetes casi limpios, pero no contó ni con un manager astuto y estafador ni con su tendencia a superar en mucho el límite de peso. Así, abandonó el boxeo y volvió a cantar las canciones que había aprendido con su familia cuando era adolescente. Su instrumento no era una guitarra sino un contrabajo gigantesco, como él, y su nueva ocupación, desde 1950, fue la de músico fijo en la banda de Muddy Waters. En la Chess, su ambición se hizo directamente proporcional a su habilidad para escribir canciones: «Cuando Muddy conquistó el éxito -afirmó Dixon- muchas de aquellas canciones arrolladoras eran mías.» Y, en efecto, la lista de sus extraordinarios y famosos blues es infinita: 'Little red rooster', 'I’m ready', 'Back door man', 'Built for comfort', 'You shook me', 'The seventh son', 'Hidden charms' y tantos otros.

Sin Dixón, tampoco Bo Diddley (uno de sus descubrimientos, como Chuck Berry lo fue de Muddy Waters) habría podido gritar 'l’m a man' sobre aquel ritmo torrencial e incesante. Todos los artistas del rock de los años sesenta y setenta han grabado versiones de sus canciones: 'Spoonful' se convirtió en un clásico de los Cream, 'I just want to make love to you' entró en las listas gracias a Van Morrison, y tampoco los Led Zeppelin fueron inmunes a la fascinación de los blues de Willie Dixon, grabando una versión de su 'You shook me'. Y como músico, Willie Dixon «modernizaría» el country blues y, como letrista, introduciría temas nuevos, al límite de la introspección psicológica. Al contrario que otros bluesmen, no componía canciones que sólo tratasen de vivencias estrictamente personales, sino que penetraba en sus personajes como un bisturí. En 'Little red rooster', por ejemplo, se respira el aire del campo, el de los atardeceres en una granja del sur. El gallito rojo de esta canción es exactamente como uno se lo espera, es decir, un perfecto cazador de deliciosas gallinas. Por lo demás, para un negro del Sur, la interpretación de la Biblia ha de ser al pie de la letra. Por lo tanto, no hay que pensar que canciones como 'I got a razor' o 'I’m ready', con su carga de agresividad y violencia, representan el espejo del carácter de Dixon, aunque puede parecerlo por su carrera de púgil.

'I’m ready', por ejemplo, dice: «Bebo tritio, fumo dinamita, espero que algunos de los chicos empiecen a pelearse.» Sólo son hechos de la vida, notas de un documentalista. Con sus frases secas y el empleo del argot, Dixon construye pequeñas historias con el mismo estilo con que escritores como Hubert Selby crean sus brutales historias metropolitanas (Última parada para Brooklyn, por ejemplo). El blues habla de hechos de la vida, justos o injustos, buenos o malos. He aquí por qué en los años cincuenta y también en parte de los sesenta, la imagen del blues-man fue contradictoria: músico de blues era sinónimo de alcohólico, como músico be-bop lo era de heroinómano. El blues-man, en suma, por su papel de «periodista», fue tachado de ¡demonio! También Willie Dixon, como muchos otros colegas, encontró su justa consideración durante y después del blues revival de mediados de los sesenta. Sólo entonces se convirtió en un faro para las nuevas generaciones de músicos, casi todos blancos y, sobre todo, ingleses. Sin embargo, Dixon nunca sufrió la fama. Cuando entró en la Chess a principios de los cincuenta, se convirtió de inmediato en uno de los principales autores de la compañía. Fue el líder de la banda que acompañaba a todos los artistas de la Chess, y se convirtió también en arreglista y cazatalentos. Era un poco lo que sucedía en Memphis con Booker T. Jones y sus MG’s en lo que se refiere a las producciones de rhythm and blues de la Stax. Lo de tener una «house band», era una característica de muchas compañías disco-gráficas de «black music»: se reducían los costes de los session-men, y, al mismo tiempo, se garantizaba la uniformidad sonora que hacía inconfundible lo que quería ser el «sello de fábrica» de la compañía.
Él trabajo de Dixon en la Chess sirvió para crear obras maestras como 'I’m your hoochie coochie man' (interpretada por Muddy Waters) y para enriquecer a la compañía con personajes que harían la historia del rock, como Bo Diddley. Él, la mole, permaneció un poco apartado como intérprete, aunque grabó espléndidos álbumes (como 'Willie’s blues', junto al pianista Memphis Slim, apodo de Peter Chatman). Sólo a finales de los ochenta, los sellos discográficos volvieron a considerar a Dixon como intérprete. En 1988 Capítol publicó 'Hidden charms', una recopilación de temas antiguos y nuevos grabados por Dixon junto a grandes músicos como Cash McCall, el veterano guitarrista de la Chess, y Earl Palmer, el batería que desde Nueva Orleans asistió en los cincuenta al bautismo del «rock drumming». La producción fue confiada a un gran admirador de Dixon, el blanco T-Bone Burnett y, entre los autores que colaboraron con el gran bluesman figuraba un nieto de Dixon, Alex, de trece años. Mostrando sus sentimientos, el joven Alex Dixon escribió una letra tiernamente pacifista: 'Study war no more'. Surgió entonces un nuevo público dispuesto a entusiasmarse con las nuevas aventuras del veterano: apenas dos años después, el músico compuso la banda sonora para la película 'Gingerale afternoon', de Rafal Zielinski.


DISCOGRAFIA

  • 1959- WILLIE'S BLUES
  • 1960- AT THE VILLAGE GATE
  • 1962- MEMPHIS SLIM & WILLIE DIXON IN PARIS
  • 1970- I AM THE BLUES
  • 1973- CATALYST
  • 1983- MIGHTY EARTHQUAKE & HURRICANE
  • 1988- HIDDEN CHARMS
  • 1989- GINGER-ALE AFTERNOON
  • 1996- CRYING THE BLUES: LIVE IN CONCERT
  • 1998- GOOD ADVICE
  • 1998- I THINK I GOT THE BLUES
  • 1998- WHAT HAPPENED TO MY BLUES
  • 2001- BIG BOSS MEN